El nativo de este signo se debate entre el pasado y el
futuro incierto.
Emotivo, sensible, no lucha hasta el momento en que no
le queda más remedio. Es pasivo; va con la corriente, jamás en contra.
Se siente prisionero de la sociedad. No encuentra su
lugar en el mundo. Cuando logra algo, calla y guarda el secreto. Vive en
contradicción por su extrema y dolorosa sensibilidad.
Ayuda a los demás, los escucha. Cuando obra mal, lo hace
realmente a propósito. Tiene inteligencia animal. Aprovecha cada
experiencia de su vida. Después de los 35 años disfruta plenamente de
ella, imaginativo, intuitivo, tiene facultades psíquicas superiores a los
demás. Es el signo más complejo.
Es irracional, ilimitado, inclasificable. No afrontan la
realidad. Siempre huyen de ella.
En el amor, pueden ser coleccionistas de parejas, o de
lo contrario, sentimentales y románticos. Vulnerables, infieles,
seductores, quieren morir de amor. Para seducirlos, el pretendiente no se
debe mostrar abiertamente. Se debe ser paciente, no entristecerse cuando
quiera huir.
Posee fuertes aspiraciones espirituales y una profunda
convicción interior. Es fácilmente mutable. Las personas nacidas bajo este
signo suelen ser muy soñadoras, sensibles, temperamentales, reservadas,
creativas, imaginativas e intuitivas. Su capacidad no es física, sino a un
nivel colectivo.
Existencia inestable y a veces caótica, que debe
protegerse de sueños impotentes, de proyectos quiméricos, de esperanzas
utópicas y otros grandiosos edificios construidos sobre la nada... aunque
las "pescas milagrosas" no queden excluidas de su juego. Su realización,
de orden moral y espiritual, no empieza a menudo más que a partir de la
aceptación del olvido de sí mismo, de perderse, de sacrificarse, pero
entonces conoce, a través de la entrega, la fecundidad o la alegría. La
vida afectiva es fundamental para los Piscis.
Amores sublimes, platónicos o no, caracterizan su
existencia, sueño y realidad, romanticismo v sensualidad se entrelazan
constantemente en las experiencias amorosas del signo.
