Mi Ideal

Grácil y joven doncella,

reina del alba dormida,

princesa de las tinieblas,

por mí la mujer querida.

 

Cuantas noches sin dormir,

noches sin desesperar,

y, tu sombra, tras de mí,

cuando miro, ya no está.

 

Bello y suntuoso rostro,

de palidez cautivado,

hermoso cuerpo, y al dorso,

un cartel: " Coto privado ".

 

Quien pudiera ser tu dueño,

conquistar tu corazón.

ver e interpretar tus sueños,

ser tu príncipe de amor.

 

Pregunté si eras feliz

a un pajarillo que, atento,

lloraba y hablo de ti

con amargo sentimiento:

 

" Ella no es mujer real,

ni vive para el amor,

es la mujer ideal

de tus sueños de ficción ".

 

Mi moral fue decayendo

cuando al pajarillo oía,

¡ no es posible que sea cierto

que estés en mi fantasía !.

 

Mas la verdad no se halla

en la mera realidad,

¡ No puedo aferrarme a un mundo

donde no quiero encajar !

 

Necesito de algo nuevo,

exterminar la maldad

y que el amor sea la meta

que tengamos que alcanzar.

 

 

 

Tú, siempre tú...

única e incesante, tú..

las palabras se borran de mis labios

cuando estoy contigo,

no concreto en nada

a pesar de mis intentos

por expresarte mis sentimientos.

 

Tú, en mi mente...

a mi alrededor todo huele a ti,

a mi alrededor todo es diferente,

si no estás aquí.

 

Tú, en mi presencia,

tan lejos de mi...

tú, en mi conciencia

día y noche sin fin.

 

Mas si el amor es pecado,

por tu amor yo juraría,

que si fuera necesario

más de una vez pecaría.

 

Tú, siempre tu...

donde mire allá te siento,

aunque mirarte no puedo,

única e incesante, tú.

 

Amor, oye mis palabras

y nunca me las reproches,

escritas, aunque cansado,

por un corazón sincero

que, tan solo busca,

lo que siempre quiso encontrar

y nunca halló,

lo que, por mas que intentara,

se escapaba como sombra

oculta por el atardecer.

 

Tú, perdido amor,

tú, mi gran amor...

siempre en mi recuerdo,

siempre en mis lamentos, tú.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amada

Dicen que el sol acaecía

cuando el alba despertaba,

falsos profetas creían

ver desnuda la mañana, al alba...

 

Cuentan que estaba la luna,

tristemente acomplejada

al reflejar tu belleza

alumbrando a la mañana,

desnudo todo tu cuerpo,

tu piel serena brillaba.

 

" Quién pudiera ser la llama,

para prenderte, lucero,

quién pudiera ser tu fuego,

para jurarte amor eterno ".

 

Y es que...Te quiero...

 

Como el arroyo que mece

su eterna poesía de agua,

y al despuntar la mañana

de plata sus chorros vierte.

 

Como el tenor ruiseñor,

testigo de mil amores,

conociendo mil rincones

donde apareció el amor.

 

Encaja, en tus labios,

el beso de mi esperanza,

acoge en tu regazo,

el pesar de mi nostalgia.

 

Retén en tus pupilas

el haz de mi mirada,

observa, vida mía,

como las horas pasan,

viviendo con la dicha

de una dicha pasada.

 

Habla en tus noches al cielo,

dedícame el sueño a  mi,

pídele a las estrellas

que se dejaran sentir,

pues tu formas parte de ellas,

y, sin ti, pueden morir.

 

Como detienes la arena,

en tus manos,

y la deslizas después,

retén mi amor, en tus labios,

y, después, recuérdame.

 

 

Como sentí tu amor

Como yo sentí tu amor, nadie lo sentirá;

quítalo de tu esperanza, algún día te dirán

que te quieren, pero amarte como yo ¿ Quién te amará ?

olvidarse de quehaceres, de familia y de un hogar,

apartar de ti las penas, buscar otra realidad,

asir un tiempo perdido, para poderte encontrar,

como yo lo había logrado, ¿ Quién lo logrará ?

 

El cielo que miramos, ¿ Con quién lo mirarás ?,

las estrellas sonrientes, ¿ Con otro sonreirán ?,

tus risas y deseos, ¿ Con quién compartirás ?,

y los mirlos, cantando, ¿ con otro cantarán ?

 

Como yo sentí tu amor, ¿ Quién lo sentirá ?,

los versos que adorabas, ¿ Quién los recitará ?,

los ojos , al mirarte, ¿ Quién los verá temblar ?,

y tus labios, apagados, ¿ Quién los alumbrará ?

 

Como yo te había llorado, nadie te llorará,

confiarte hasta el pecado, no te confesarán,

¡ Basta ya !..

Como yo siento, nadie te sentirá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Versos Sueltos

La sonrisa de siempre, que tanto me gustaba,

el feliz parpadear, como siempre insinuante,

la pupila decreciente, que tanto me inspiraba,

ese alegre juzgar, los sueños incesante.

 

Aquella pupila azul, candoroso ámbar brillante,

aquel reflejo de luz, tu mirada penetrante,

aquel cabello dorado, reflejo de luz de oro,

en resumen, ese cuerpo, que tan tristemente añoro.

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Y pregunté a la amapola,

cual creía ser su don,

contestóme, dadivosa,

que no era ni mejor

que el tulipán o la rosa,

el clavel o cualquier flor,

sólo era una amapola,

ser distinta, sea su don.

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Pupila que prenda fuego no la hubo,

mas habrá...

pupila que prenda fuego,

cuando te pueda mirar.

 

Labios que destellen ascuas no los hubo,

mas habrá...

labios que destellen ascuas

cuando te pueda besar.

 

Manos ardientes de gozo no las hubo,

mas verás...

manos ardientes de gozo

cuando te pueda abrazar.

 

A las estrellas del cielo

nadie, aún , puedo llegar,

pero si tú lo pidieras,

todas a un tiempo caerán,

convirtiéndose en testigo

cuando te deba de amar.