El karma es acción y consecuencia,
se produce por la Ley de Causa y efecto. Sembramos
lo que cosechamos, nuestro presente es consecuencia
de nuestro pasado, y es la causa de nuestro futuro.
El karma se origina cuando actuamos de manera
equivocada, lastimando al prójimo. Todas nuestras
acciones y pensamientos buenos o malos, vuelven a
nosotros.
Mas allá de que uno crea o no en
la reencarnación, lo cierto es que el karma se hace
evidente, la ley de causa y efecto, de compensación,
actúa siempre, tanto para el que la conoce como para
el que no.
Por medio de la numerología
podemos saber si tenemos un karma a trabajar que en
el presente puede estar trabando algunos aspectos de
nuestra vida.
Son considerados números kármicos
el 13, el 14, el 16 y el 19. Estos números hacen
referencia a actitudes equivocadas en vidas
anteriores que tenderemos a repetir.
Estos números se tienen en cuenta
cuando aparecen en el número del alma (suma de todas
las vocales del nombre), cuando aparece en la suma
de la fecha de nacimiento y en la misión de la
persona.
Además del karma individual
también hay un karma grupal, puede presentarse un
vínculo kármico, un karma familiar e incluso un
karma común a todo un país.
Es muy importante trascender el
karma para nuestra evolución, de lo contrario
estaremos sujetos a reiterados sucesos e
impedimentos hasta lograrlo. Cuando uno no logra
trabajar el karma esta destinado a reiteradas
encarnaciones donde se le presentarán las mismas
dificultades y en esta vida se repetirán
constantemente los mismos problemas, situaciones o
vínculos.
La numerología nos permite saber
que actitudes debemos modificar para trascender el
karma y avanzar así en nuestra evolución, lo cual a
su vez hace que nuestro entorno mejore. Además nos
permite conocer cuales son los momentos adecuados o
propicios para trabajar en nuestro karma.
Es importante reconocer que
nuestro entorno cercano, nuestros problemas y
relaciones son producto de nuestro nivel de
evolución. Esto es porque atraemos situaciones y
personas acordes a nuestro nivel de evolución
espiritual, por lo tanto si nosotros cambiamos y
evolucionamos nuestro entorno también cambiará para
mejor.
Si bien las leyes universales son
inflexibles el karma se supera e incluso se puede
negociar; esto está claramente representado el
arcano 54 del tarot egipcio “EL EXAMEN”en la imagen
vemos al dios
Thot y la balanza que pesa el
corazón. El dios examina y juzga el alma de la
persona. La vasija contiene el corazón, el alma y se
compara con el peso de una pluma. Si la vasija pesa
más es porque se inclinó hacia el mal. Para pasar el
examen el alma debe ser liviana como la pluma.
En el plano inferior se ve al
devorador de almas, esperando el resultado del
examen o el juicio.
Esto indica que para negociar el Karma debemos hacer muchas obras buenas, para inclinar la balanza hacia el bien. Esto es posible porque la ley de “causa y efecto” se pueden trascender solo empleando una ley superior, y esa ley superior es el Amor.
El Planeta Tierra es un planeta de
aprendizaje, donde la gran lección es aprender a
amar para evolucionar. Y para ello, cada uno de
nosotros está circunscripto a un plan individual,
que forma parte de un Gran Plan.
En el tránsito de la vida, nos
cruzamos con personas que nos provocan situaciones
de mucho dolor y otras intensa dicha. También
aparecen en nuestras vidas personas que,
aparentemente, pasan inadvertidas o indiferentes a
nuestra historia. Pero no es así: todas,
absolutamente todas, juegan en el plan de uno, así
como nosotros somos partícipes del plan del otro.
Lo importante es ir dándose cuenta
de que el trabajo es con uno mismo y que los demás
son los obstáculos o parte del camino allanado para
que uno comprenda.
La familia de origen de cada uno,
es por propia elección, salvo que el ser no esté lo
suficientemente evolucionado como para hacerlo, y
entonces es asesorado por lo que se da en llamar
junta kármica.
En Numerología, este aprendizaje y
trabajo de familia está explícito y el apellido de
una persona indica la cadena espiritual en la que
nos toca encarnar para lograr el aprendizaje y
evolucionar.
Si bien es muy importante el
trabajo con uno, todos tenemos trabajos karmáticos
grupales, y el primero, comienza con la familia de
donde uno proviene, si éste no está terminado, el
individuo arrastrará dicha falencia en la familia
que conforme, donde además ya las propuestas para
esos seres son otras.
Por ello, me resulta sumamente
interesante e importante trabajar esta área con las
personas, donde a través del estudio karmático de
familia, se puede saber que misión tiene cada
miembro del grupo con la familia y que generalmente,
no es la misión que tiene en la vida. Como así
también saber cuál es el punto de equilibrio de cada
uno, pues de ese modo no estaríamos exigiendo lo que
no corresponde o desaprovechando lo que el otro nos
puede dar y viceversa.
Suele suceder que algunos miembros
de la familia cumplen con la tarea prevista y otros
no, en tal caso, cuando uno ha realizado el trabajo
que debía hacer, se libera de ese aprendizaje,
pudiendo continuar su vida ante las nuevas
propuestas de otros grupos, manteniendo una buena
relación con los integrantes de su familia que
asimilaron el trabajo, de lo contrario, el grupo se
rompe y uno arrastra la falencia volcándola en las
personas que no corresponden.
Además es importante saber que es
más fácil superar el karma grupal que el individual,
ya que si un sólo miembro se da cuenta, y sabe el
mecanismo de cada uno, comenzará a accionar y el
resto, aunque no esté ya en relación directa con la
persona que es consciente, comienza a desarmar de
una u otra forma esta red karmática, a través de
sueños, comportamientos y acciones, dado a que,
alguien rompió por algún lado dicha red, la cual ya
ahora seguirá rompiéndose.
Dado a que en el próximo milenio,
como lo comentara en notas anteriores, vamos hacia
una integración de grupos, es sumamente importante
comenzar a limpiar estos aprendizajes desde la base,
y la primera es la familia.
Si todo lo que nos sucede, lo capitalizamos positivamente, habremos comenzado a comprender qué es el amor y tendremos la posibilidad de ampliar nuestro campo de conciencia, el cual va despertando a través de nuestras actitudes, pensamientos, palabras y hasta de nuestro respirar.
