Cuando alguien piensa construir sabe que debe destinar un monto
significativo de su inversión para cubrir los honorarios
de un profesional que le va a diseñar el proyecto
arquitectónico, pero lo que no sabe es que ese proyecto
será el responsable de por lo menos el 70% de un buen o
mal Feng Shui. Por eso generalmente les digo a mis
clientes que el diseño de su nueva casa puede devolverle
la inversión en el corto plazo pero también puede que le
termine costando todo lo que posee. De allí la importancia
de que ese proyecto respete o siga ciertos parámetros
importantes para garantizarse un buen Feng Shui. Una
vivienda con mal Feng Shui le traerá problemas serios
apenas se mude a ella, y en muchos casos, los mismos se
observan desde el proceso de construcción. ¿Cuántos casos
conoce de personas que apenas se mudan a su nueva vivienda
tienen deterioros en su relación de pareja, salud o
finanzas?
Pero no solamente los nuevos proyectos corren ese
riesgo, también las remodelaciones importantes que se
realicen en una vivienda deben ser cuidadosamente
planeadas desde el punto de vista Feng Shui para evitar
que el patrón energético de la vivienda original se
transforme en negativo.
Comúnmente se piensa de manera simplista que para
lograr un buen Feng Shui basta con usar formas curvas y
poner una fuente aquí y otra allá; un buen Feng Shui es
mucho más que eso y la importancia del diseño
arquitectónico radica en el hecho de que la calidad del
Chi o energía de la vivienda puede verse afectado con la
colocación errada de puertas, ventanas, escaleras y
pasillos, o sea los conductores del Chi
Los aspectos claves en el proceso de construcción, son
Ubicación, Orientación y Diseño Arquitectónico.
Ubicación es elegir un buen terreno rodeado de formas
tranquilas, con frente despejado que recolecte buena
calidad de Chi y lo más importante que no esté siendo
atacado por Sha Qi, como por ejemplo, torres eléctricas,
objetos cortantes, calles en T, basureros cercanos, etc.
La orientación de la fachada de la vivienda define el
patrón energético y marca la pauta de cuales son las
mejores zonas para la ubicación acertada de los
conductores del Chi, léase puertas, ventanas, pasillos,
etc.

Por ultimo mencionaré algunas reglas básicas para
lograr un diseño arquitectónico que no solo recolecte un
buen Chi sino que también sea capaz de potenciarlo:
- 1.- Aun cuando las formas geométricas complicadas
son muy llamativas y elegantes, los diseños
arquitectónicos muy irregulares tienden a generar
alteraciones negativas en la circulación de la energía
de las viviendas. Prefiera las formas simples, cuadradas
o rectangulares, muy compactas que le garanticen una
buena distribución energética
- 2.-Solicítele a su arquitecto que la fachada sea
inconfundible, que esté bien definida. Esta debe ser la
zona más Yang de la vivienda y con eso se evitará que la
misma caiga en lo que se cataloga en el Feng Shui como
frentes competitivos. Cuando las construcciones tienen
muchos lados Yang el patrón energético se comporta
errático
- 3.- Así como la fachada debe ser muy Yang, el
asiento debe ser sólido y estable para que retenga la
buena energía. El asiento o fondo de la casa nunca debe
competir con el frente en entrada de energías. La
energía debe entrar por el frente con fuerza y salir por
el fondo suavemente después de haber efectuado un suave
recorrido por la casa. Esto es lo que va a garantizar la
estabilidad y bienestar emocional a sus ocupantes.
- 4.- El centro de la edificación es su corazón, el
tai chi, el equilibrio; no debe ser perturbado, necesita
estar despejado. Evite que le coloquen baños o
habitaciones en el centro
- 5.- La entrada debe ser amplia para recolectar el
Chi, retenerlo, transformarlo si es necesario y que se
distribuya suavemente hacia el resto de la casa.
- 6.- Si está familiarizado con las escuelas de Feng
Shui clásico, determine el patrón energético y
entréguelo a su arquitecto con recomendaciones para
ubicar la puerta principal, cocina y habitaciones en las
mejores zonas. Si no está familiarizado con ellas pida
la asesoría de un profesional del Feng Shui clásico, la
inversión no es alta comparada con el valor que le puede
aportar a su vivienda.
El estilo arquitectónico contemporáneo hace muy buenas
migas con la filosofía Zen y el taoísmo y más
concretamente con la aplicación a la arquitectura llamada
“Feng Shui“.
La conjunción entre la arquitectura contemporánea y el
Feng Shui es por tanto evidente, ambas buscan la
funcionalidad y comodidad para las personas, intentan
adecuar los espacios para conseguir felicidad y evitan al
máximo lo superfluo evitando todo lo que sobre. Todo esto
también es asociado normalmente al minimalismo. Una frase
muy escuchada es que una casa no está bien terminada hasta
el punto en que si quitas algo se echaría de menos
(faltaría) y si pones algo se echaría de más (sobraría).
En definitiva, la simbiosis entre estas prácticas está en
que buscan: El equilibro.
El Feng Shui (literamente “viento y agua”) se basa
básicamente en el flujo de la energía (Chi), a la cual
básicamente hay que tener especial atención para que ese
flujo ni sea demasiado rápido ni demasiado lento. Fruto de
estos estudios aplicados a la arquitectura residencia se
pueden sacar conclusiones sobre la orientación de la casa,
de las distribuciones de las habitaciones dentro de la
casa (orientación, iluminación, etc) o incluso
distribución de objetos dentro de cada habitación
(posición de espejos, de muebles, colores, etc).
Realmente la práctica del Feng Shui es en su mayoría
sentido común (que dicen que es el menos común de los
sentidos) y muchos preceptos que se pueden leer en libros
al instante podemos decir que son lógicos. Por ejemplo,
aconseja no poner espejos si no van a dar siempre la mejor
imagen de nosotros (por tanto, los de enfrente de la cama
nanai de la china, jeje…), o por ejemplo, no poner el
cabecero de la cama en la pared de entrada al cuarto y
otra serie de consejos que iré comentando en otros
artículos.
