La bilocación es un fenómeno poco común pero antiguo. Se dice que es experimentada y aún practicada a voluntad por místicos, santos, monjes, hombres sagrados y adeptos a la magia, así como por quienes alcanzan estados de éxtasis espiritual. Muchos santos y monjes cristianos fueron famosos por la bilocación, entre ellos San Antonio de Padua, San Ambrosio de Milán, San Severo de Ravena y el Padre Pío, de Italia. En 1774, San Alfonso María de Ligorio fue visto junto al lecho de muerte del Papa Clemente XIV, cuando en realidad el santo se encontraba confinado en su celda, en un lugar que quedaba a cuatro días de camino del lecho del moribundo.
Algunos de los que participaron en la primera época de la investigación psíquica, como Frederic W. H. Myers (uno de los fundadores de la Society for Psychical Research de Inglaterra), recogieron datos y estudiaron informes sobre la bilocación, aunque el fenómeno recibe poca atención en los tiempos modernos.
Las bilocaciones espontáneas e involuntarias a veces presagian o anuncian la muerte del individuo que es visto.
