Para el ritual necesitamos los siguientes elementos:
- 1.-
1 vela
azul, 1
vela
amarilla,
1 vela
roja.
- 2.-
1 cono o
varilla
de
incienso
de
benjuí.
- 3.-
Esencia
de
azahar.
- 4.-
Cerillas.
- 5.-
Hojas de
papel.
- 6.-
Lápiz o
bolígrafo.
- 7.-
Tijeras.
Simbología:
- Vela
azul:
paz.
- Vela
amarilla:
alegría
y
felicidad.
- Vela
roja:
amor.
-
Incienso
deMirraí:
paz y
prosperidad.
-
Esencia
de
azahar:
amor,
suerte,
dinero,
energía
física,
alegría
y salud.
Forma de
realizar el
ritual
1.-
Cuando
tenemos
todos los
elementos
colocamos
las velas en
triangulo,
el incienso
y la esencia
sobre un
altar que
hemos
preparado
para la
ocasión.
2.-
Encendemos
las velas en
el sentido
de las
agujas del
reloj,
prendemos el
incienso y
esparcimos
unas gotas
de esencia
por el
ambiente.
3.-
Abrimos
todas las
puertas y
ventanas de
la casa para
darle la
bienvenida
al Espíritu
de la
Navidad.
4.- Nos
concentramos
en silencio
durante unos
minutos
percibiendo
esa energía
buena y
positiva que
nos trae el
Espíritu de
la Navidad,
empapándonos
de ese
bienestar
colectivo
tan
anhelado, de
los deseos
universales
de paz, amor
y
prosperidad
para todos.
Visualizamos
la Tierra
llena de
luz, paz y
armonía
donde todos
los seres
son felices.
Pensamos
también en
nuestros
objetivos
particulares,
visualizamos
nuestros
sueños
cumplidos.
5.-
Escribimos
en el papel
nuestros
deseos por
orden de
prioridad
(se
recomienda
pedir
primero por
la paz, en
segundo
lugar por el
propio país,
en tercer
lugar por
familiares y
amigos y en
cuarto lugar
por nosotros
mismos). Es
conveniente
escribir la
lista de
deseos en
renglones
independientes
y sólo por
una cara del
folio. Una
vez
finalizado
el ritual
debemos
conservar
este papel
hasta el año
siguiente.
6.- Si el
año anterior
hemos
realizado
este mismo
ritual
sacamos el
papel con
nuestros
deseos
expresados
entonces.
Recortamos
en tiras los
que se han
cumplido y
los quemamos
en la llama
de las velas
dando
gracias
mentalmente
por los
deseos
cumplidos.
7.-
Dejamos que
las velas se
consuman
totalmente.
Si no
disponemos
de tiempo,
sencillamente
las apagamos
dando por
finalizado
el ritual.
En esta
noche, la
más larga
del año,
demos la
bienvenida
al Espíritu
de la
Navidad.
Cojamos su
mano y
dejemos que
su energía
nos
envuelva.
Olvidemos
los aspectos
superfluos y
triviales de
la
celebración
navideña y
centrémonos
en lo
esencial:
ser mejores
con nosotros
mismos y con
los demás. Y
de esta
forma
alcanzaremos
la luz.
QUE EL
ESPÍRITU DE
LA NAVIDAD
NOS ACOMPAÑE
SIEMPRE A
TODOS
