Mitelli alteró notablemente las representaciones normales de los atouts
o triunfos. Por ejemplo, las figuras de los Papas
(masculino y femenino) se convirtieron en dos Papas
barbudos, uno, sentado y el otro, de pie, este
último probablemente, entendido como el Patriarca de
Oriente. El Emperador y la Emperatriz están
representados como los soberanos de Oriente y
Occidente. El Ahorcado (Le Pendu) es sustituido por
un hombre que golpea a otro con un martillo de
herrero. El Ermitaño, con pesada armadura, se
transforma en una figura desnuda y alada, el Tiempo,
apoyada sobre muletas. El Sol y la Luna,
artísticamente elaborados, se convierten,
respectivamente, en Apolo, el mitológico dios
griego, y en Diana, la mitológica divinidad romana.
El dibujo es de delicada factura, en particular,
el Loco y el Mago, exquisitamente expresivos. En
general se encuentra alguna dificultad en hacer
coincidir estas figuras con las tradicionales. Las
cartas de Mitelli son admirables, más que por su
factura por el carácter estrambótico y genial de los
dibujos.