Las múltiples iconografías,
simbolismos y cábalas inherentes
a cada uno de los Arcanos
Mayores y Menores pueden llevar
a la confusión y al abandono de
su tarea al tarotista
principiante. Por ello, siempre
se puede recurrir a una versión
reducida del Tarot empleando
únicamente los siete Arcanos
Mayores de mayor relevancia.
- El Loco: simboliza la
inexperiencia o la ceguera,
pero también el arrojo y la
generosidad. Hay quien lo ve
como la primer carta del Tarot
y quien cree que, en realidad,
es la final: el estado más
puro del hombre.
- La Muerte: nunca
representa la muerte física, y
lejos de ello marca cambios en
la vida del consultante.
Crecimiento y liberación. De
aparecer invertida, señala un
estancamiento.
- El Diablo: se refiere a
las conductas inapropiadas, la
compulsión y las guías
equivocadas que tomamos en la
vida.
- Los Amantes: no sólo
indican una relación (o la
inminencia de una relación) en
la vida del consultante, sino
hechos que devolverán el
equilibrio a la existencia. En
general: cosas buenas por
venir.
- La Rueda de la Fortuna:
ventura si se toman riesgos,
una buena racha con el azar, y
particularmente beneficios
económicos.
- El Juicio: el Arcano
número 20 se refiere a la
esperanza, el perdón, la
renovación. «Cosecharás lo que
sembraste».
Una vez apartadas estas siete
cartas del resto del mazo, se
entregar al consultante para que
las mezcle, y después de
disponen sobre la mesa en línea.
Su secuencia será el designio
del Tarot.
