Se ha dicho que estas últimas 16 cartas responden a un cuaternario
referido a lo que la tradición hindú entiende
por las castas, incluso relacionándolas con la
influencia y el poder que esas castas tienen en
el devenir histórico. Desde ese ángulo de visión
los reyes corresponderían a los sacerdotes (o
emperadores-sacerdotes), las reinas a la nobleza
y aristocracia, los caballos a la burguesía
comercial, política y administrativa, y los
pajes a los campesinos, peones, operarios y
personal de servicio. Si bien esas divisiones
existen, y son fundamentalmente espirituales y
simbólicas, nada tienen que ver con las
concepciones actuales de clase, basadas en lo
económico, cultural o racial. Desde hace muchos
siglos los hijos de una misma pareja pueden
pertenecer a castas espirituales diferentes.
Los Cuatro Caballeros
Los caballeros –o caballos– simbolizan al
mundo de Yetsirah, el alma o psiquismo más
denso, al que se relaciona el elemento agua. Son
las aguas inferiores que debe atravesar el
Iniciado en su proceso, durante el viaje del
Conocimiento, en el cual debe superar pruebas y
peligros, perdiéndose a veces en los laberintos
de su propia mente individual, obstáculos que
sólo podrá salvar si es conducido por el hilo de
la Tradición y es inspirado por su Dama o Reina,
la mente universal, alma o psiquismo superior,
con la que finalmente, una vez experimentadas
las purificaciones y transmutaciones, se
identificará. Es importante recordar que aunque
el mundo de las formaciones pueda ser
visualizado como el enemigo, el hombre viejo que
debe sacrificarse con el dolor y la muerte, para
dar lugar a un nuevo ser, es sin embargo, en la
primera parte del proceso, el único vehículo con
el que contamos, pues es por su medio, y gracias
al hecho de que logremos traspasarlo, que
podremos superarlo, trascendiéndolo, llegando
así a las regiones más sutiles de la mente.
Estas cartas están relacionadas con la movilidad
y el cambio, como bien lo atestiguan los
caballeros andantes.
El Caballero de Bastos corresponde a lo que
en términos cabalísticos llamamos Yetsirah en
Atsiluth. Así como el agua logra apagar al
fuego, las oscuras densidades de nuestros egos y
pasiones nublan la presencia de lo Unico. La
carta sin embargo simboliza al Adepto que se
entrega al fuego del Espíritu.
En el Caballero de Espadas observamos la
relación del plano de Yetsirah con el de Beriyah.
Aquí el aventurero busca a su Dama a la que
encontrará detrás de las apariencias ilusorias.
El Caballero de Copas es Yetsirah en Yetsirah,
el agua en el agua. El Iniciado se ve aquí
luchando contra sus densidades, y no encuentra
por lo pronto la salida de la cárcel de su
mente.
Y el Caballero de Oros representará las
influencias del psiquismo en el mundo material y
el cuerpo físico, Yetsirah en Asiyah.
Los Cuatro Pajes
El Paje simboliza al mundo físico de Asiyah,
la realidad corporal y sensible. Estas cuatro
figuras jerarquizadas de la Corte, representan
cuatro estados del ser, todos ellos siempre
presentes en el Universo y en el interior de uno
mismo; pero mientras este aspecto material de
los seres está en constantes cambios y
mutaciones, los estados superiores,
representados por el Rey y la Reina, se
mantienen inmutables y eternos. Se pueden
relacionar estas cartas con la ley del karma
(acción-reacción), y con las relaciones que lo
físico tiene con los otros niveles. Desde otro
punto de vista, esta figura también se refiere a
la humildad, que bien entendida es la que hace
aflorar la nobleza interior.
El Paje de Bastos será entonces el que
corresponde a Asiyah en Atsiluth, la tierra en
el fuego –o la Tierra en el Cielo– y es otro de
los símbolos que nos induce a meditar sobre la
identidad y fusión indisoluble de la materia y
el espíritu.
En el Paje de Espadas observamos a través de
las leyes físicas, a la Mente Universal que las
crea y las ordena. Es Asiyah en Beriyah, que nos
relaciona al mundo material con las ideas
arquetípicas, a la tierra con lo aéreo,
permitiéndonos comprender, a través de lo
físico, lo metafísico.
El Paje de Copas, Asiyah en Yetsirah, nos
lleva a pensar en los efectos que las cuestiones
materiales producen sobre nuestro psiquismo. Se
refiere a la tierra y al agua, dos elementos que
se complementan y que son los que juntos
constituyen el mundo inferior en constante
cambio y movimiento.
Y finalmente el Paje de Oros, Asiyah en
Asiyah, es la carta que se refiere
específicamente a las cuestiones materiales, al
cuerpo físico, y a las fuerzas terrestres y
subterráneas que son el reflejo invertido y el
complemento necesario de las energías celestes.
