Philippe Camoin ha querido y quiere revelar la riqueza del Tarot de
Marsella y su adecuación a todos los seres
humanos, cualquiera que sea su cultura, su
nacionalidad, su edad o su clase social ¡El
Tarot se dirige al Mundo entero! Para afirmar
eso, estudió entre otras materias, el Simbolismo
y las diferentes religiones desde la edad de 14
años. Añadamos a ello el estudio de la alquimia,
del esoterismo Occidental, del Budismo tibetano,
de la Parapsicología, de los Poderes del alma,
del Chamanismo, del hinduismo, del Shivaïsmo,
del Raja Yoga, de la Contemplación meditativa,
etc. que le aportaron un Conocimiento que le
permitió englobar mucho más al Tarot de Marsella
en un conjunto cultural mucho más vasto y más
abierto que lo hecho mediante cualquier otra
aproximación.
Durante su vigésimo sexto año, a la muerte de
su abuelo, realizó en su interior que era
gracias a sus antepasados el Guarda responsable
de preservar y revelar la Tradición del Tarot de
Marsella. La herencia espiritual del extenso
linaje de los Maestros en Cartas y los numerosos
años de búsqueda, le llevan a emprender con
Alejandro Jodorowsky la concretización de la
renovación de esta Tradición secular.
Además de haber realizado estudios de
Matemáticas, de Medicina y de Informática,
aprende también una docena de lenguas
extranjeras, que le permitieron analizar y
estudiar la psicología planetaria, a través la
multiplicidad de las culturas, de los usos y
costumbres que estudió paralelamente con el
estudio de idiomas. También músico (instrumentos
de viento) y actor, realizó cursos intensivos de
cine internacional según el método del “Actor’s
Estudio” durante un año realizando cuatro meses
de talleres con John Strasberg.
"El Tarot permite conectarse con algo que se
nos escapa y que hemos olvidado. De hecho el
Tarot sólo confirma lo que nosotros ya sabemos
pues somos nosotros quienes decidimos. El Tarot
es un medicamento de la memoria.
El Tarot nos ayuda a comprender nuestra vida,
sus etapas, sus pruebas, su sentido. Muy a
menudo, el Tarot habla espontáneamente a quien
le hace una pregunta, y el tarologo, volviéndose
intérprete transparente, está que para
recordarnos que es posible. Este encuentro con
El Tarot permite iniciar un momento privilegiado
en el que estamos, de una manera más aguda que
de costumbre a la escucha, pues nos vemos
confrontados a interrogaciones que han quedado
sin respuesta.
De un golpe, damos paso a lo Sagrado en
nuestra vida y es eso es lo importante. "¡Llamad
y se os abrirá!". El Tarot es una Puerta que nos
da paso a otro universo. Un universo en el que
nosotros nos interesamos por nosotros mismos.
Nos volvemos "santos" cuando interrogamos al
Tarot pues nos recordamos que existimos. Somos
algo más que esa identidad social reducida en la
que, demasiado a menudo, nos volvemos. Somos
criaturas creadoras capaces de mucho mediante la
intervención de nuestro libre-albedrio
individual.
El tarologo tiene una responsabilidad
sagrada. Es quizás el iniciador de un momento.
Debe borrarse ante la Presencia. Debe volverse
impersonal sólo en apariencia y ser casi nada.
¡Entonces la respuesta asomará a la superficie
de la conciencia! La Realidad aparecerá entonces
de nuevo ante los ojos del consultante y
disipará la ilusión que oscurecía su alma."
Philippe Camoin
