En el primero su educación fue muy positiva bajo la dirección del abate
Frere, autor de un estudio sobre el
magnetismo animal, que supo orientar
al joven Constant hacia un
catolicismo renovador y místico, por
no decir liberal, y en cierto punto
orientado hacia la magia, lo que
marcaría para siempre a su
discípulo; en cambio, Saint-Sulpice,
con sus rígidos reglamentos, moral
hipócrita y ruda disciplina, hizo
vacilar sus convicciones católicas,
llevándolo a refugiarse en la
poesía.
No obstante, dotado de un notable
talento natura! no tardó en tomar
las órdenes menores y alcanzar el
diaconado; pero en 1836 fue
expulsado del seminario por motivos
que nunca han sido claramente
dilucidados, pues si bien se dice
que fue a causa de su interés por el
ocultismo o de sus relaciones con
Adele Allenbach, lo más probable es
que fuera por sus ideas liberales,
pues apenas abandonado el seminario
empezó a exponerlas públicamente.
A consecuencia de ello, la
posición social de Constant
resultaba sumamente particular, pues
a pesar de no haberse ordenado
sacerdote seguía siendo «el abate
Constant» y debía seguir vistiendo
la sotana, con lo cual el escándalo
estalló apenas publicó su Biblia de
la Libertad, un panfleto incendiario
dirigido contra la Iglesia, el
Estado y el orden social. El
panfleto fue secuestrado de
inmediato, y Constant procesado y
encarcelado.
Tras un paréntesis de unos años
turbulentos en los que se relaciona
con todo el mundo artístico, bohemio
y liberal, a los treinta y seis años
se casa con la adolescente Noémie
Cadiot (de la que se separará en
1847) Y pasa definitivamente a la
vida laica, lo que el mismo define
diciendo: «El abate Constant ha
muerto, tenéis ante vosotros a un
laico: Alphonse Constant, dibujante,
pintor, hombre de letras, pobre y
amigo de los pobres». Toma parte
activa en la revolución de 1848 y
luego colabora en la gigantesca
empresa de redactar el Diccionario
de la Literatura Cristiana, en el
que trabaja hasta 1851.
Es en esta época cuando se
familiariza con las teorías de
Wronski, el matemático investigador
de lo absoluto, lo que le lleva a
iniciarse en los arcanos de la
dialéctica esotérica. Es ahora
cuando decide adoptar el nombre de
Eliphas Levi (traducción al hebreo
de su verdadero nombre), con el que
en adelante firmará todos sus
escritos ocultistas.
En 1854 inicia la publicación de
su Dogma y Ritual de Alta Magia, que
prosigue hasta 1856, primero editado
en fascículos y posteriormente, en
1861, en un solo libro. En esta
obra, Levi nos aclara su pensamiento
sobre el Tarot -que como ya hemos
dicho se aparta totalmente del de
Etteilla- retomando la corriente
cabalística de la mística de los
números e introduciendo sus claves
en el Tarot, con las que intenta
hacernos comprender que los arcanos
mayores poseen un significado mucho
más profundo de lo que se creía; así
por ejemplo, al Ahorcado le devuelve
su verdadera posición cabeza abajo y
lo define:
«Ejemplo, enseñanza, lección
pública». Un hombre colgado por un
pie y cuyas manos están atadas a la
espalda de modo que su cuerpo forme
un triángulo con la punta hacia
abajo, y sus piernas una cruz por
encima del triángulo. La potencia
tiene la forma de una táu hebrea;
cada uno de los dos árboles que la
sostienen tienen seis ramas
cortadas. En otra parte ya hemos
explicado este símbolo del
sacrificio y la obra realizada; por
lo tanto, no volveremos a repetirlo
aquí.»
Sus ilustraciones se centran en
El Diablo, al que convierte en el
macho cabrío del Sabbat o Bafomet
del Templo, con todos sus atributos
panteístas, y en El Carro,
convertido en el carro de Hermes.
Pero su clave principal consiste
en la atribución de cada una de las
letras del alfabeto hebreo a cada
uno de los arcanos mayores del
Tarot, yen la distribución de las
letras de la palabra TARO, que dice
tomada de La Llave de las Cosas
Ocultas, de Guillermo Pastel, y que
resume así:
En esta forma tanto puede leerse
ROTA, que es el nombre de la Rueda
de Ezequiel, como TARO, sinónimo del
Azoe de los filósofos herméticos; es
una palabra que manifiesta
cabalísticamente lo absoluto
dogmático natural y está formada con
caracteres del monograma de Cristo,
según los griegos y los hebreos.
La R latina (P griega) se
encuentra en medio, entre la A
(alfa) y la O (omega) del
Apocalipsis; luego, la T (táu
sagrada), imagen de la cruz,
encierra la palabra.
Levi también se dio cuenta de que
en el Árbol de la Vida cabalístico
existen veintidós senderos que unen
entre sí a los diez sefirot. De este
modo, al existir veintidós arcanos
mayores, veintidós letras hebreas y
veintidós senderos en el árbol,
todos estos elementos pueden
acoplarse entre sí, y a cada arcano
mayor del Tarot le corresponderá una
letra hebrea y un sendero sefirótico.
De aquí que, al escribir su Dogma y
Ritual de Alta Magia, también lo
divida en veintidós capítulos, a
cada uno de los cuales otorga una
letra hebrea como complemento a su
numeración.
En la obra mencionada, Levi
concluye su pensamiento con estas
palabras a modo de resumen:
"El Tarot, este libro milagroso,
inspirador de todos los libros
sagrados de los pueblos antiguos, es
el instrumento más perfecto de
adivinación a causa de la precisión
analógica de sus números y figuras.
»Efectivamente, los oráculos de este
libro siempre son rigurosamente
verdaderos, por lo menos en un
sentido, e incluso cuando no predice
nada, siempre revela cosas ocultas y
ofrece a los consultantes los más
sabios consejos"
Puede decirse que con sus teorías
Levi fija definitivamente las bases
sobre las que los demás
-especialmente Papus- desarrollarán
la interpretación del Tarot, tanto
esotérica como adivinatoria.
La última parte de la vida de
Eliphas Levi, que es la que
propiamente puede considerarse como
la de un mago, carece de interés
desde el punto de vista del Tarot,
por lo que nos limitaremos a
recordar que falleció el 31 de mayo
de 1875, olvidado del gran público,
la prensa y los medios intelectuales
de París.
